Rociar

Echar en forma de lluvia un líquido sobre un alimento o una elaboración culinaria con el objetivo de que no se seque durante el cocinado. Por ejemplo, cuando se asa una carne en el horno podemos rociar su superficie periódicamente con la grasa fundida y los jugos que va liberando durante la cocción para evitar que se seque en exceso durante el cocinado.